Nuevo derbi, nueva fiesta en el Carpena

El Unicaja se lleva el triunfo en un partido frenético ante el Granada

Tres de tres. En el tercer partido de la semana en el Martín Carpena, el Unicaja ha conseguido una nueva victoria para reafirmar el buen estado de forma del equipo. El Granada planteó un partido con mucho ritmo pero los cajistas estuvieron soberbios en defensa y castigaron en las transiciones. Se jugó a lo que quiso Pablo Pin, pero ganó la partida el conjunto de Ibon Navarro. El encuentro se resolvió por un contundente 94-68. Con este resultado, el Unicaja vuelve a los puestos de playoff.

La bola se puso en juego y Nihad Djedovic hizo lo que quiso con ella. El bosnio aprovechó los espacios en el perímetro para poner el Carpena patas arriba mediante tres triples y 15 puntos.  El Granada dispuso desde el inicio su filosofía de juego. Posesiones cortas, juego rápido e intensidad al límite. El Unicaja se adaptó rápidamente a la estrategia nazarí y puso tierra de por medio ya en el primer cuarto con un parcial de 29-16.

El Unicaja disfrutó pero tuvo que ponerse el mono de trabajo en el segundo cuarto. Pablo Pin hizo ajustes en su equipo y provocó más apuros en la defensa cajista. Renfroe y Bropleh hicieron mucho daño en el exterior y proporcionaron muchos balones a un Cristiano Felicio que estuvo muy intenso en la pintura. Pero allí estaba Dylan Osetkowski. El norteamericano firmó un partido tremendo en todos los aspectos. Fue un cerrojo en el rebote, pues cazó 10. Además, sacó partido a los espacios de los granadinos para firmar 15 puntos y conseguir el doble-doble. 26 de valoración para el ala-pívot, que se llevó el MVP. El Unicaja volvió a encontrarse en el juego y puso un parcial 23-24 en el segundo cuarto para marcharse 52-40 al descanso.

El tercer cuarto fue el de menos intensidad en el juego, si bien las gradas del Carpena sí que estuvieron intensas. Las controvertidas decisiones arbitrales encendieron a ambas aficiones con múltiples revisiones de acciones que acabaron mayormente del lado granadino. En un contexto en el que Unicaja podía perder los estribos, Augusto Lima fue el que puso la cordura. El pívot estuvo de nuevo imperial en ambas pinturas. Impuso su jerarquía en el rebote y fue un gran apoyo en las jugadas de ataque. Lo mismo se puede decir de Kravish. El búlgaro hizo valer sus minutos y desesperó a los interiores del Granada, Maye y Felicio. De nuevo un parcial que se llevó el Granada, pero el Unicaja ya veía el triunfo muy cerca.

El Granada llegó a los instantes finales con la lengua fuera y con la cabeza puesta en los siguientes partidos. La diferencia en el marcador ya era prácticamente insalvable y el tiempo seguía corriendo al ritmo de Osetkowski y de un Kendrick Perry que no dio la fiesta por terminada. El base anotó sus primeros puntos en el último cuarto y finalmente se fue con 12, tras aprovechar los espacios en la zona nazarí. Para redondear una mañana preciosa de baloncesto en el Carpena, ambas aficiones firmaron la tregua y corearon el nombre de sus rivales mutuamente.

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