Un Unicaja irreconocible no consigue doblegar al Barça, ni a los árbitros

Los de Casimiro caen ante los blaugranas en un partido marcado por el apagón ofensivo de los cajistas y las decisiones arbitrales

Vuelve el Unicaja de las dos caras. Tras el encuentro ante el Iberostar Tenerife, se esperaba que los de Luis Casimiro le pusiesen las cosas difíciles al Barcelona. Durante los dos primeros cuartos se vio a un Unicaja colosal, con fluidez en el juego y con los recursos suficientes para no depender del tiro exterior. Sin embargo, en la segunda mitad las ideas de los cajistas se agotaron y los culés aprovecharon el mal momento de su rival y el favor arbitral para llevarse el encuentro.

Es increíble cómo el Unicaja es capaz de mostrar su mejor y su peor versión en un mismo encuentro. Cómo jugadores como Mekel, Wazcynski, Thompson y Gerun sacan a relucir toda su artillería y anulan a una de las mejores plantillas de la Liga Endesa. El conjunto cajista comenzó el choque de la misma forma que el pasado miércoles, como una auténtica apisonadora. Con un marcador inicial de 13-4, Pesic tuvo que pedir tiempo muerto porque veía cómo el Unicaja le comía la tostada en apenas 4  minutos de juego. Nuevamente, los malagueños fueron sólidos en defensa, haciendo que Mirotic y Tomic se desesperasen. 

El partido se decantaba para el conjunto cajista, que a pesar de encajar un parcial en contra de 0-10 en los primeros minutos del segundo cuarto, supo reponerse y darle la vuelta al marcador para llegar al descanso con 3 de ventaja. Pero, como si de otro partido se tratase, a la vuelta de vestuarios la historia cambió. El Barcelona volvió a ser el de las grandes citas y el Unicaja dejó la ilusión y la garra a un lado para jugar a merced de su rival y de los árbitros. 

No vamos a quitarle su parte de culpa al planteamiento de Luis Casimiro, que se empeñaba en dejar en pista a un Darío Brizuela irreconocible, ni al resto de jugadores que no eran capaces ni de anotar un solo punto, ni de hacer un buena defensa. Pero, hay que admitir que las decisiones arbitrales han influido en el resultado. El más mínimo contacto con un jugador blaugrana ya suponía una falta. Solo hay que observar las estadísticas, 13/13 en tiros libres para Unicaja por 19/27 para el Barcelona. Ahí ha estado la clave de la derrota.

Quejas a parte, esta versión de Unicaja no es la que va a llegar a las semifinales. El partido del miércoles no se puede quedar en una anécdota. El apagón, tanto ofensivo como defensivo que ha sufrido el equipo no se puede repetir. De conseguir una ventaja máxima de 9 puntos en el primer cuarto, a perder por 11 a falta de ocho minutos para el final. Demasiadas pérdidas (15) y un tiro exterior inexistente han hecho que la ilusión del Unicaja se corte de raíz. El domingo ante el Joventut no se permiten fallos, deben resurgir todos los jugadores.

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