No se critica tu decisión, sino las formas

Al marbellí no se le puede criticar que se vaya a una categoría superior, sino las formas de hacerlo cuando lo tenía apalabrado con el Málaga

Probablemente hayamos presenciado el mayor culebrón del verano en el Málaga CF. En un mercado tranquilo, dentro de lo posible, la guinda a un trabajo muy bueno se ha convertido en una fruta envenenada. Manolo Gaspar encaraba la recta final de este mercado con dos refuerzos muy complicados, pero que parecían posibles e incluso cerrados.

Era el caso de Javi Ontiveros, un jugador que salió hace algunos años de la entidad rumbo a Primera, donde no ha encontrado continuidad ni ha dado el rendimiento esperado. Ahora quería volver al club de su tierra para dar un salto a su carrera.

Pero cuando todo parecía que avanzaba por buen puerto, llegando a un acuerdo para que fuera futbolista del Málaga este año, todo se torció. La mínima probabilidad de que pasara salió a la luz y acabó por destruir todo el trabajo de los empleados del club.

A Ontiveros no le voy a criticar que haya decidido jugar en Primera, algo lógico y que creo que casi todos haríamos. Otra cosa será la cantidad de minutos que vaya a tener en un sitio u otro y donde realmente va a progresar más como futbolista o si merece más la pena ser el líder de un equipo en Segunda o ser un suplente en Primera.

Le critico la falta de respeto hacia el club que te ha criado como futbolista y al que dejas tirado tras apalabrar un acuerdo con él. Así demuestras cuánto vale realmente tu palabra. Dejas tirado a un club y una afición que se había ilusionado por tu llegada, que ya tenía todo listo para tu fichaje con su trabajo, que ahora queda en vano.

No me creo que con una llamada de teléfono cambies tu opinión cuando ya habías decidido una cosa. No se cambia de idea en dos minutos con una conversación con un dirigente de cualquier club. Parece que no tenías tan claro que querías regresar, sino que era tu opción B si nada mejor llegaba.

En definitiva, no te critico que te marches a un equipo que por presupuesto y categoría en estos momentos es más grande que el Málaga, te critico las formas con las que has actuado con el club de tu ciudad. Y el Villareal, en este caso, no tiene culpa de la situación, porque estaba de acuerdo en que vinieras cedido aquí. Cada decisión tiene sus consecuencias y a la afición le va a costar perdonarte.

Entiendo a todos y cada uno de los aficionados del Málaga, que se han quedado con una gran decepción en el cuerpo, aunque creo que hay límites. No es necesario desearle nada malo a un jugador. Hay unos límites y aunque se lean barbaridades en redes sociales, creo que sigue siendo necesario medir las palabras que ponemos bajo la pantalla de un móvil.

Para terminar, le deseo la mayor suerte en Osasuna, pero su mala decisión significa cerrar las puertas al club donde has crecido y te has convertido en futbolista. Espero que haya unas disculpas por tu parte o al menos, unas palabras hacia todos los malaguistas. Hay formas y formas, y esta no es la correcta.

Sergio Ramírez

Estudio Periodismo en la Universidad de Málaga. Comentarista, narrador en SportDirect y presentador de Espacio Abierto. (Twitter: @sergioramz_)

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