La experiencia es un grado
El Atlético Malagueño cae por 1 a 2 ante el Linares Deportivo y se queda a 17 puntos de la permanencia a falta de 9 jornadas
Hace tiempo que dejó de existir la exigencia clasificatoria para el Atlético Malagueño. Prácticamente avocados al descenso a la Tercera Federación, el equipo de Bravo deja vislumbrar destellos de jugadores puntuales, pero sin terminar de actuar como un todo en su conjunto. Jugadores como Juani, Alfonso o Alberto hacen presagiar buenos efectivos de cara al futuro, aunque aún les falta para tener ese tesón competitivo de un equipo mucho más experimentado e intenso (por no usar otros calificativos) como el Linares. Sin demasiado esfuerzo, remontaron el tanto inicial de Seidu con los goles de Harper (de penalti) y Talaverón.
El partido comenzó cuesta arriba para el filial del Málaga. Arrancó con un asedio total del Linares, que empezaba a avisar con aproximaciones de Becken y el exmalaguista Harper.
Pasado el cuarto de hora, el Malagueño trataba de responder. De hecho, encontraron el premio en el 18′, aunque el colegiado lo evitó. Alberto puso un centro perfectamente medido al área, Juani entró desde atrás a la perfección y remachó con la cabeza. Sin embargo, el línea señalizó fuera de juego encendiendo a la parroquia local.
Los de Bravo seguía creciendo con el paso de los minutos. Sin avasallar a su rival, el Malagueño se adelantó gracias a una genialidad de Seidu. El lateral zurdo centró desde unos 25 metros sin intención de ir a puerta. Tanta fue su fortuna que su balón se fue envenenando hasta acabar entrando por la escuadra zurda del portero con una extraña parábola.
Poco duró la alegría. Se está volviendo habitual ver al Malagueño autoinmolarse. Con toda de cara y mayor dominio desde el gol, llegó el error de la zaga. Los visitantes ganaron muy fácil la espalda a los de Bravo y Alfonso derribó a Joao dentro del área cuando este iba dirección puerta. Desde los once metros, no perdonó Jack Harper, que engañó a Andrés Céspedes en el minuto 31.
Los últimos 15 minutos tampoco tuvieron mayor miga, salvo las constantes faltas sobre Juani, cerrando el primer tiempo con empate a 1.
La reanudación bajó las pulsaciones de ambos conjunto. En el 53′, Céspedes salvó un mano a mano ante Talaverón. Un pase filtrado pilló despistada a la defensa blanquiazul, aunque el delantero almeriense no supo definir solo ante el portero. Seguía insistiendo el cuadro visitante hasta que llegaron los cambios del Malagueño. Bravo removió el árbol con la entrada de Badiola y Chamorro (por Bretón y Houssam), que le dieron aire fresco a los locales.
La volvieron a tener los locales en las botas de Juani tras rematar en el área chica un buen centro de Badiola. La insistencia de los malagueños se tuvo que frenar, puesto que en el 61′ tuvo que ser atendido Eu tras un duro golpe.
Una vez recuperado el jugador, el Linares revertió la tendencia del choque. En el 67′, Talaverón anotó el segundo con intriga. Los visitantes pillaron desprevenidos a los de Bravo. Un centro de Caramelo fue aprovechado por el ‘9’ del Linares, que batió al meta con un balón que acabó entrando tras arrastrarse lentamente hasta acabar introduciéndose en la portería.
Tras el gol, el entrenador del filial metía más madera con la inclusión de Salguero y Rubén Sánchez, pasando a Juani al lateral derecho. Para ser honestos, no se le vio sufrir en exceso al conjunto vestido con los colores de la Roma durante el tramo final. Sus constantes pérdidas desquiciaban a los jugadores del filial, que veían como pasaban los minutos sin alterar el electrónico.
Buscaba el tanto del empate el combinado local, que quemaba sus naves con la entrada del delantero Gorka por el central Santaella. Tuvo un disparo del propio Gorka y varias aproximaciones, pero la defensa linarense no se dejó superar. Con el 1-2 final en el marcador, los de Bravo se quedan una jornada más cerca de certificar el descenso matemático, estando a 17 de la salvación a falta de 27 puntos por disputarse. Si se quiere ser optimista se pueden destacar otros aspectos más halagüeños como la jerarquía de Arriaza o el desparpajo de otros jóvenes jugadores de cara al medio plazo.
