Foto. ATP (Web)
El tenista malagueño se consagró como vencedor en tierras chinas tras más de dos meses de inactividad
¿Y ahora qué? Eso debió pensar Alejandro Davidovich al caer lesionado inmediatamente después de mostrar el que quizás fuese el tenis más fructífero de toda su carrera, tras encadenar su primer título ATP en Mallorca y unos valiosísimos cuartos de final en Wimbledon allá por los meses de junio y julio. Un gran sector de la afición vaticinaba que, tras estos problemas físicos, regresaría a su versión irregular que llevábamos viendo toda la temporada. Sin embargo, todo parece indicar que ha llegado un «nuevo Fokina».
El rinconero llegaba a la gira asiática en busca de recuperar sensaciones tras más de dos meses en el dique seco. La primera parada era Chengdu. Su andadura arrancaría ante el menor de los hermanos Cerúndolo, sin mayores complicaciones, venciendo en dos sets. Conforme iba avanzando el torneo, las rondas se asemejaban a un paseo militar para el hispano-ruso, que estaba mostrando un nivel tenístico nunca antes visto. La primera piedra en el camino serían unas sufridas semifinales ante un inesperado Basilashvili, que se llevó el primer set y obligaría a Davidovich a remontar para llevarse el duelo.
Con esto llegaría una nueva oportunidad para disipar los fantasmas del pasado, levantar su segundo título ATP y demostrar que lo de Mallorca no fue una mera casualidad. En la final, el rival a batir sería el húngaro Hubert Hurkacz, a quien venció en el primer set con algunas dificultades. Llegados al segundo set, la cosa se pondría algo cuesta arriba tras desaprovechar dos bolas para romper el saque y ponerse a un juego de la victoria.
Sin embargo, la suerte no estuvo de su lado y el destino quiso que todo se decidiese en el tie-break. Las adversidades no cesarían y Hurkacz tomó la delantera con hasta cuatro oportunidades de llevarse el set. Pero parece que este nuevo Davidovich tiene grabada a fuego la palabra resiliencia y consiguió darle la vuelta al tie-break con una espectacular remontada para consagrarse campeón de Chengdu.
Este triunfo no se podría entender sin la figura de Pepo Clavet. Su trabajo ha cambiado la carrera del malagueño desde el primer día, explotando sus cualidades al máximo y liberándolo de su mayor lastre a lo largo de su carrera: la cabeza. Con esto, Davidovich encara el ATP 500 de Tokio con un cuadro realmente adverso, pero con la moral por las nubes, sumado a que, con este triunfo, se ve catapultado a la 26.ª posición del ranking.
El equipo malagueño arranca este sábado 3 de octubre el curso en el pabellón Salvador…
El capitán del Unicaja se retiró del duelo ante el Real Madrid y sufre una…
El club tenía 20 días para anular su ficha desde el día de la operación,…
El Real Jaén se marchó derrotado de El Maulí (2-0) y el Algeciras se impuso…
La jugadora de 15 años ha superado a Lamine Yamal con su gol ante el…
El equipo malagueño deja atrás su ciclo más glorioso y comienza una nueva era de…