Foto: Unicaja CB
La tranquilidad se ha instalado en el Unicaja de la mano del buen hacer de aquellas criticadas llegadas dos años atrás
Uno de los principales objetivos del deporte, cualquiera que sea, es cumplir con la inmediatez. Con el aquí y ahora, con el rendir desde el minuto cero por múltiples razones. Ganar. Aunque es también sabida su complejidad. A pesar de ello, la crítica suele instalarse en los climas ciertamente adversos. Y es algo entendible a fin de cuentas, pues no se debe elogiar lo que no lo merezca. Sin embargo, son precisamente los merecimientos -junto con la razón- los que se ausentaron en los tan variados como tóxicos mensajes vertidos sobre el Unicaja hace ya dos veranos.
Estaba el club de Los Guindos vagando sin aparente rumbo en el 2021 cuando se anunciaron importantes bienvenidas que se venían gestando desde hacía tiempo. Partiendo desde la cabeza, fue el comunicado del nuevo presidente el más repudiado por la hinchada -y no solo hinchada- cajista. La llegada de López Nieto inundó el sentir verde y morado de veneno y temor. ‘Liquidador‘ fue uno de los términos más recurrentes. ¿Cómo se iba a cambiar la Eurocup por la Champions? Tampoco pasó desapercibido Juanma Rodríguez en su vuelta a la dirección deportiva. Bueno, ni siquiera Ibon Navarro cuando llegó, o incluso, cuando fue ratificado. Entonces no se hablaba de plan.
Y es por eso que hacía referencia a la inmediatez. Cuando el nuevo bloque de los despachos arribó se topó con un equipo ya formado, con jugadores y entrenador con contratos vigentes. No fue bueno dicho curso. De hecho, la peor temporada liguera que se recuerda. De aquél equipo plagado de españoles y dirigidos por Fotis Katsikaris se transicionó a uno completamente nuevo. Diez nuevas caras que, teniendo en cuenta que son ‘el liquidador’ y su director deportivo los que los firmaron no debían ser muy allá. Es por ello que, con todas esas caras -ya no tan- nuevas renovadas, a expensas de lo que ocurra con Carter, se ha de valorar la instalación de la tranquilidad en el Unicaja. ¡Si hasta retornaron las camisetas sin mangas!
Decía un ilusionado López Nieto en su presentación que quería ganar un título, aunque ni él imaginaba conquistar una Copa del Rey en su primer año real y ser tercero de Liga Endesa. Pero claro, quien iba a imaginar que el Unicaja superase el décimo puesto con un ‘liquidador’ y sus secuaces. Y, sobre todo, quien iba a esperar que en un verano tan tranquilo como este, se produjese un incendio como la salida de Brizuela y en menos de 24 horas estuviese extinguido. Porque la tranquilidad no se construye a base de verlas venir. Se construye a raíz del buen hacer, de estar preparado, de ser proactivo en la reacción. Y ese es uno de los mayores títulos que se podía levantar. Y, por si fuera poco, de manera inmediata.
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